jueves, marzo 17, 2011

Revolución de 1848 (fragmentos introductorios)

Marzo 15 es el día nacional de Hungría, marcando el comienzo de la revolución de independencia de 1848 contra la dominación habsburga.


Aunque la revolución húngara contra los habsburgos empezó como una social, pidiendo la liberación de los siervos, una prensa libre, etc., pronto pasó a ser una guerra de independencia contra el domino habsburgo. Esta persiguió independencia nacional total para Hungría (también reunificación con Transilvania) al lado de las líneas de la toda europea (francesa) idea del siglo 19 de un estado nación, planteando como su objetivo unidad nacional y lingüística.
Una razón para la falla de la revolución húngara de 1848/49 fue la intolerancia húngara hacia los croatas y rumanos, quienes por lo tanto representaron una gran parte de la represión de la revolución del lado de los austriacos.
Que ellos no hayan sido recompensados por ningún derecho de Viena es otra historia.



... Inspirada por la revolución de 1848 en París, un disturbio popular causó el quiebre de la autoridad central en Viena. En marzo 15, una fecha celebrada en Hungría siempre desde una incruenta revolución dirigida por jóvenes intelectuales, incluyendo el poeta Sándor Petőfi, abolió la censura en Pest (luego parte de Budapest) y formularon unas series de demandas...



... Manifestaciones no oficiales y ceremonias memoriales fueron organizadas en marzo 15 de principios de los 70's, con la multitudes siempre dispersadas por la policía, sin derramar sangre nunca. Pero aún antes de la WWII, este día con frecuencia degeneraba en disputas sangrientas. De hecho, aún antes de la WWI. Por no hablar de que antes del compromiso austro-húngaro, este era el día del tabú nacional: se va sin decir que los austriacos no permitían ningún acto de conmemoración, y los húngaros recordaban permaneciendo en silencio - ellos recordaban sin conmemoración.
... marzo 15 es aún un día no de celebración sino más bien de la imposibilidad de conmemoración compartida. Además, la idea de independencia nacional en conexión con 1848 usualmente evoca memorias del Tratado de Trianon, enlazando directamente a los pensamientos de desmembramiento y traición de la nación, lo que a su vez nos lleva directo al presente.




NOSOTROS, los representativos legalmente constituidos de la nación húngara, reunidos en la Dieta, proclamamos solemnemente por lo presente, en mantenimiento de los derechos naturales inalienable de Hungría, con todas sus dependencias, ocupar la posición de un independiente estado europeo -- que la casa de Hapsburg-Lorraine, como perjurados en la vista de Dios y el hombre, ha perdido su derecho al trono húngaro. ...

...

Ha pasado frecuentemente que la nación húngara, a pesar de esta tiranía sistemizada [sic], ha sido obligada a levantar armas en defensa propia. Aunque constantemente victoriosa en estas luchas constitucionales, pero tan moderada siempre ha sido la nación en la victoria, tan fuertemente ha confiado en la palabra jurada del rey, que siempre ha abandonado armas tan pronto como el rey por nuevo acuerdo y juramentos frescos ha garantizado la duración de sus derechos y libertad.
Pero cada nuevo acuerdo fue tan fútil como los que le precedieron. Cada juramento que cayó de labios reales no fue sino una renovación de los perjurios anteriores. La política de la casa de Austria, que apuntaba a destruir la independencia de Hungría como un estado, ha sido perseguida por trescientos años.
Fue en vano que la nación húngara derramó su sangre por la liberación de Austria cuando estaba en peligro; en vano fueron todos los sacrificios que hizo para servir los intereses de la casa reinante; en vano lo hizo, en la renovación de las promesas reales, olvidar las heridas que el pasado ha infligido; vana fue la fidelidad apreciada por los húngaros a su rey, y el cual, en momentos de peligro, asumió un carácter de devoción; -- fueron en vano, porque la historia del gobierno y esa dinastía en Hungría no presenta sino una ininterrumpida serie de actos de generación en generación.
A pesar de tal tratamiento, la nación húngara ha respetado el nudo por el cual estaba unida a esta dinastía todo el tiempo; y ahora decretando su expulsión del trono, esta actúa bajo la ley natural de autopreservación, siendo conducida a pronunciar esta sentencia por la total convicción de que la casa Hapsburg-Lorraine está logrando la destrucción de Hungría como un estado independiente; así que esta dinastía ha sido la primera en romper las bandas por las que estaba unida a la nación húngara, y en confesar que las ha roto en la cara de Europa.

Por muchas causas una nación es justificada, ante Dios y el hombre, en expulsar a una dinastía reinante. Entre las cuales están las siguientes:
Cuando forma alianzas con los enemigos del país, con ladrones, o jefes partidistas, para oprimir la nación;
Cuando intenta aniquilar la independencia del país y su constitución, solemnemente sancionado por juramentos, atacando con una fuerza armada a la gente que no ha cometido actos de rebelión;
Cuando la integridad de un país, que el soberano ha jurado mantener, es violada, y su poder disminuido;
Cuando armadas extranjeras son empleadas para asesinar a la gente, y para oprimir sus libertades.

Cada uno de los motivos aquí enumerados justificaría la exclusión de una dinastía del trono. Pero la casa de Lorraine-Hapsburg es sin precedentes en el logro de sus perjurios, y ha cometido cada uno de estos crímenes contra la nación; y su determinación para extinguir la independencia de Hungría ha sido acompañada con una sucesión de actos criminales, comprendiendo robo, destrucción de propiedad por fuego, asesinato, mutilamiento, y tratamiento enfermizo personal de todo tipo, además de establecer las leyes del país en desafío, para que la humanidad se estremezca leyendo esta infame página de la historia.

El impulso principal hacia este injustificable curso reciente fue el paso de las leyes adoptadas en primavera de 1848, para una mejor protección del país.
Estas leyes proveyeron reformas en el gobierno interno del país, por las cuales la conmutación de servicios serviles y del diezmo fueron decretadas;
Una justa representación garantizada a la gente en la Dieta, la constitución de la cual fue, antes de eso, exclusivamente aristocrática;
Igualdad ante la ley proclamada;
El privilegio de exención de impuestos abolida;
La libertad de prensa pronunciada;
Y, para represar el torrente de abusos, el juicio por jurado establecido, con otras mejoras.

A pesar de que estallaron problemas en cada provincia del imperio austriaco, como una consecuencia de la revolución francesa de febrero, y que la dinastía reinante se dejó sin apoyo, la nación húngara fue muy generosa en tal momento como para demandar más privilegios, y se contentó a si misma reforzando la administración de sus viejos derechos sobre un sistema de responsabilidad ministerial, y manteniendo estos y la independencia del país contra los con frecuencia renovados y perjuriosos intentos de la corona. Estos derechos, y la independencia buscada para ser mantenidas, no fueron, sin embargo, una nueva adquisición, pero fue lo que el rey, por su juramento, y de acuerdo a la ley, fue comprometido a mantener, y que ni en el más ligero grado ha sido afectado por la relación en la cual Hungría aguantó ante las provincias del imperio.
De hecho, Hungría y Transilvania, con todas sus posesiones y dependencias, nunca se incorporaron al imperio austriaco, pero formaron un reino separado, independiente, incluso después de la adopción de la sanción pragmática por la cual la misma ley de sucesión fue adoptada para Hungría que obtuvo en los otros países y provincias.
La más clara prueba de este acto legal es surtida por la ley incorporada en el acto de sanción pragmática, y que estipula que el territorio de Hungría y sus dependencias, al igual que su independencia, autogobierno, constitución, y privilegios, deberán permanecer inviolados, y especialmente garantizados.


Algunas consecuencias de la revolución.


En 1848, la revolución dirigída por Lajos Kossuth demandó reformas democraticas y más independencia de Austria. Sin embargo, Austria derrotó la revolución. Esta fue la primera vez que la población general, incluyendo campesinos, experimentó una sensación de unidad nacional. Mientras algunas de las nacionalidades compartieron esa experiencia, la mayoría se puso en contra de los húngaros.
La tiranía austriaca que siguío a la revolución terminó con el Compromiso Austro-Húngaro de 1867. Con este acuerdo, la monarquia austro-húngara fue establecida.
La monarquía austro-húngara terminó despues de la 1ra guerra mundial. El Tratado de Trianon de 1920 terminó la integridad territorial de Hungría. Cerca del 70% (más de 2/3, casi 3/4) de su territorio histórico y 58% de su antigua población fueron cedidas a otros países.
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Hasta hace poco, esra obligatorio tener un tiszta szoba (cuarto limpio) en casas campesinas que eran usados principalmente para visitas especiales y rituales y ocaciones especiales (como partos, bodas, y funerales). ... las paredes de estos cuartos representaban reformantes religiosos y los heroes de la revolución de 1848.



Fuentes:

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